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Martes, 25 de Agosto de 2020 12:00

A 30 años de un épico título de la Liga y Peñarol

El 25 de agosto de 1990 el aurinegro le dio a la Liga Universitaria de Deportes la primera y única edición de la Copa OFI-LUD.

Jugar al fútbol con amigos. Diversión. Entretenimiento. Valores. Familia. La Liga Universitaria de Deportes reúne todos estos aspectos y muchos más. Desde su fundación en 1914 hasta el día de hoy, nuestra institución persigue esa concepción del deporte.

Varios son los hechos que han ocurrido a lo largo de esta rica historia que merecen ser recordados y el del 25 de agosto de 1990 es uno de ellos con Peñarol Universitario como protagonista.

En medio del interés de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) en poder tener una integración con la Organización del Fútbol del Interior (OFI) el paso previo tuvo a la Liga en escena ya que se creó la Copa OFI-LUD.

Ese certamen que enfrentaba al mejor de la Copa de Campeones (hoy Torneo de Honor) de la Liga y al mejor del mismo torneo de OFI tuvo su única edición en 1990 y los participantes fueron Peñarol Universitario y Río Negro de San José.

Una temporada para el recuerdo

Fabio Torales tiene hoy 54 años. Es médico veterinario y además, se desempeña como asesor de árbitros de la Liga Universitaria de Deportes, institución a la que llegó a través de Peñarol Universitario, club al que defendió durante varios años.

“Entré a jugar en 1988 con Gustavo Boni como director técnico. Él fue mi primer maestro en enseñarme lo que era pertenecer a la familia Peñarol Universitario. Un gran motivador. Ese año yo era uno de los más jóvenes, con 22, y el plantel a final de esa temporada se renovó casi por completo. Los más veteranos iban dejando sus enseñanzas para pasarle la “posta” a las nuevas generaciones. En el 89 entró Héctor Farías como técnico y tenía en sus manos un plantel renovado que equilibraba veteranía y jugadores jóvenes de alta calidad y compromiso. Todos se destacaron en mayor o menor medida, pero se sentía que “algo estaba escrito” y que algo bueno iba a pasar y nadie lo podía evitar, como así sucedió”, contó Fabio.

En la temporada 1989, Peñarol Universitario fue campeón de la Divisional “A” logrando su segundo título en la Liga. Coronó una notable campaña levantando la copa a dos fechas del cierre del torneo y solamente perdió un partido: el del debut.

En el verano de 1990, el aurinegro iba a disputar la Copa de Campeones de la Liga con los mejores de cada divisional y tras vencer 1-0 al Centro Cristóbal Colón en el Estadio José Nasazzi, logró el título y además, el boleto para jugar la Copa OFI-LUD.  

David contra Goliat

Río Negro de San José iba a ser el representante de OFI en el novel certamen de fútbol. Era un equipo que tenía en su plantel a jugadores de recorrido en el fútbol profesional y a muchos de trayectoria en el fútbol del interior.

“Era el partido más importante de nuestras vidas porque un equipo totalmente amateur como lo éramos nosotros estaba preparado a dar lucha contra un equipo semiprofesional y profesional. Fueron los primeros pasos para integrar el fútbol del interior con el capitalino que finalmente se concretó después de esta copa”, recordó Fabio Torales.

La Copa OFI-LUD fue un certamen de ida y vuelta. El primer encuentro se jugó el 18 de julio de 1990 en el Parque Palermo —la cancha de Central Español— y la revancha fue el 25 de agosto en el Estadio Casto Martínez Laguarda de San José.

“La ida fue 1 a 1. Peñarol iba ganando con gol de Eduardo Etcheverry a los 67 minutos, pero el rival empató con un gol que no existió. Nuestro golero Carlos Pinasco de actuación fenomenal, atajó claramente una pelota sobre la línea de meta. El árbitro que estaba bien ubicado dentro del área no dio gol. Yo estaba cubriendo un palo y vi claramente cómo la atajó de forma reglamentaria, pero increíblemente el asistente, bajo presión de la hinchada visitante, salió corriendo hacia el centro validando un gol que no fue. El árbitro lo respaldó y así terminó ese injusto final de empate con un sabor muy amargo por el excelente planteo de nuestro técnico que frenó al equipo del interior que había entrado para avasallar”, contó Torales.

 

Río Negro de San José, el rival de Peñarol.

 

La revancha, en San José, parecía un trámite para los locales, pero nunca se iban a imaginar el desenlace final. El Casto Martínez Laguarda estaba repleto. Fuegos artificales, bombos y banderas le daban un marco de fiesta al estadio maragato.

“Estaba lleno de verdad. Jamás íbamos a vivir algo así jugando un partido de Liga Universitaria. Estábamos acostumbrados a que nos fueran a ver nuestros amigos y familiares. Esto era algo tremendo porque además, ellos saboreaban la victoria desde antes de jugar ese partido”, remarcó Fabio.

Otra vez el excelente planteo del técnico Héctor Farías volvió a frenar a los locales y además animándose a lastimar con contragolpes. Fue así que al término del primer tiempo a través de Clever Rodríguez, Peñarol se fue al descanso con ventaja de 1-0.

En el segundo tiempo se esperaba la reacción del local y así fue. Pero también ahí se vio la mejor versión de la defensa de Peñarol: aguerrida y disciplinada. La zaga tuvo el respaldo de Carlos Pinasco en el arco y luego del “Negro¨” Barreto, que entró para sustituirlo.

Tanto lo buscó Río Negro de San José que finalmente lo empató. Fue a los 85 minutos. El 1-1 se repetía y el título de campeón pasaba a la definición por penales. El estadio ardía. Era una fiesta y el aurinegro era “el colado” que terminó sorprendiendo.

Con una victoria 5-4 en los penales, Peñarol se quedó con la victoria y también con la primera y única edición de la Copa OFI-LUD, enmudeció a todo el Casto Martínez Laguarda de San José y le dio a la Liga un título histórico que hoy cumple 30 años.

 

Los diarios de la época se hicieron eco de la victoria de Peñarol.

 

A tres décadas de una enorme conquista

“Fue algo único. Imaginate que un grupo de amigos como éramos nosotros en Peñarol fue a San José y le ganó al mejor de OFI. En esa época no llamábamos aspirantes. Al equipo llegaban amigos de los que jugaban, se transmitían los valores de generación a generación. Era distinto y por eso ese sabor tan especial de esa copa”, contó Fabio Torales.

“Me acuerdo que en el partido de vuelta ellos estaban convencidos que nos iban a golear. Tenían muy buenos jugadores. Algunos que habían sido profesionales y otros de trayectoria de años en el fútbol de OFI. Nosotros éramos un equipo que mezclaba jóvenes y algunos veteranos de mil batallas, pero muy unidos en todo momento”, recordó.

Torales hizo juveniles en Central Español pero luego su vida tomó el rumbo del estudio como prioridad. Se recibió de médico veterinario, pero el fútbol siempre estuvo y optó por jugar de manera amateur en Peñarol.

Después de esa conquista, Peñarol le aguó la fiesta a Río Negro de San José, pero Fabio recordó una anécdota tras el partido: “Terminó todo y nos íbamos en el ómnibus ya de regreso a Montevideo, pero vino un muchacho del club y nos dijo que no nos fuéramos. Que nos quedáramos un rato porque en definitiva era una copa integración, más allá de que ellos nunca pensaron en una derrota, nos invitaron a quedarnos y compartir algo para comer y tomar”.

Los años pasaron, el grupo se fue diluyendo y fueron llegando otras generaciones, pero ese título quedó enmarcado en la vida de Peñarol Universitario y también en la de la Liga Universitaria de Deportes. Fabio Torales así lo recuerda, con el corazón amarillo y negro, pero con la alegría de haber escrito una de las tantas páginas de historia de la Liga: “Dormía soñando Peñarol. Despertaba viviendo Peñarol. Así era. Lo dejaba todo y mi mayor alegría es saber que hasta el día de hoy mis compañeros se acuerdan y me lo reconocen. No fui un buen jugador, fui un hincha que se puso la camiseta que más ama”.